jueves, 15 de noviembre de 2007

SOBRAN LAS PALABRAS


Hay tantos adjetivos para definir la derrota del Real Zaragoza anoche ante un modesto Pontevedra de Segunda B, que casi sobran las palabras para expresar lo que los zaragocistas sentimos en estos momentos. Quedan cortos, y son casi un tópico, vocablos como vergüenza, bochorno, frustración,... En estas ocasiones, el silencio y la reflexión acompañan a los que queremos un equipo que trabaje, que luche, que sude la camiseta, que sienta los colores. Es un silencio triste, casi escéptico, porque la situación actual conlleva la ausencia de emociones y el peligro de la indiferencia. Es una reflexión que debería partir desde arriba - el paréntesis liguero puede ayudar a ello -. Desde Agapito y Bandrés hasta el último empleado del club deberían actuar ya, sin tapujos, sin paliativos, sin paños calientes. La solución es realmente difícil y la varita mágica no la tiene nadie. Pero, después de lo de ayer, algo falla. Y no se trata de hablar de gafes o de mala suerte. Falla la garra, la entrega, el fondo físico,...falla todo.

¿Qué va a ocurrir dentro de diez días contra el Getafe? ¿Habrá protestas? ¿Habrá pañuelos? ¿Habrá decepción? ¿Habrá asientos vacíos? Me temo que lo que predominará será la indiferencia. Y eso es lo peor que puede ocurrirle a un colectivo al que se le ilusionó hace cinco meses y se le han vendido sueños fracasados y falsas promesas. ¿Hasta cuándo? Los dirigentes tienen la última palabra. Y Víctor Fernández también. Pero debe ser ya. Antes de que sea demasiado tarde.